MIS PADRES LLEGARON DESDE PUEBLA CON VERDURAS RECIÉN CORTADAS Y UN POLLO DE RANCHO

No discutí.
No me defendí.
Solo abrí el sobre.
Saqué los papeles.
Originales.
Notariados.
Con firmas.
Con sellos.
Con fechas.
La escritura de la casa.
Y el nombre de la propietaria…
no era el de ella.
Ni el de Marco.
Era el mío.
El silencio fue tan pesado que hasta el sonido de la televisión pareció apagarse solo.
Carmen parpadeó.
Luego soltó una risa nerviosa.
Próxima 

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