Evite los medicamentos a base de estatinas.
Uno de los principios fundamentales de la medicina funcional es evitar la causa de la enfermedad, en lugar de simplemente suprimir los síntomas. Se sabe que las estatinas afectan negativamente a las gónadas masculinas , reduciendo tanto la testosterona como la libido, lo que conlleva la conocida disfunción eréctil inducida por estatinas. Siete estudios clínicos confirman que este efecto secundario es real. El hecho de que las estatinas sean cardiotóxicas hace que su uso sea aún más cuestionable, especialmente considerando los graves problemas que provocan en la calidad de vida.
Evite los antidepresivos.
Quizás resulte sorprendente, pero se ha descubierto que los antidepresivos son una causa importante de disfunción sexual. Un estudio de 2006 reveló que los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) , como el Prozac y el Paxil, se asocian con disfunción sexual en el 95,6 % de las mujeres y el 97,9 % de los hombres. ¡Qué absurdo! ¿Qué podría ser más deprimente que acabar con el deseo sexual con un medicamento?
En última instancia, la disfunción sexual comienza en el cerebro. Nada puede eliminar una relación disfuncional ni la consiguiente falta de intimidad. Si bien existen intervenciones naturales —ginseng, arginina, tribulus y otras—, es importante recordar que la disfunción eréctil no se debe únicamente a problemas fisiológicos. La falta de deseo puede reflejar baja autoestima, problemas de imagen corporal o una disminución de la sensualidad. No obstante, es reconfortante saber que existen alternativas a medicamentos como el Viagra, y que estas alternativas están respaldadas por evidencia científica, son más seguras y han demostrado su eficacia a lo largo del tiempo. Además, es importante reconocer que la falta de deseo sexual suele reflejar una disfunción cardiovascular generalizada, y la mejor manera de tratarla es mediante una transformación radical de la dieta, centrada en una alimentación ancestral libre de cereales y lácteos, rica en vegetales altamente nutritivos y baja en carbohidratos, tubérculos, frutas y bayas, así como en fuentes naturales de grasas y proteínas de alta calidad, acordes con nuestra herencia biológica.